Según informaron las autoridades, en dos semanas se normalizaría  el suministro. Por su parte, una medida precautelar de la justicia porteña ordenó al Gobierno de la Ciudad que, en un plazo de 5 días, elabore un plan de contingencia y un protocolo de actuación para garantizar el servicio de agua potable y saneamiento cloacal en los barrios populares de la Ciudad de Buenos Aires. Mientras tanto, las organizaciones barriales del Barrio Padre Mugica siguen advirtiendo que persisten las irregularidades en el suministro de agua en distintos sectores.

Si bien el servicio de agua potable depende de la empresa estatal Aysa, es el Gobierno de la Ciudad el que debe garantizar el funcionamiento de la red interna del barrio a la que se conectan los caños troncales que suministran el agua. “Lo estructural es lo que hay que hacer para darles el pleno ejercicio de sus derechos”, señaló en un comunicado Malena Galmarini, presidenta de la empresa estatal. «En 15 o 20 días vamos a estar conectando la primera etapa que quedó inconclusa a causa del coronavirus”, añadió la funcionaria. 

En el barrio, algunos sectores siguen sin agua o con baja presión y otros ya recuperaron el servicio..

Por su parte, en la resolución, el juez Osvaldo Otheguy señaló que si bien el asunto es competencia de la Justicia Federal, la medida se dispuso para “evitar que eventualmente se torne ilusorio el derecho reclamado” y teniendo en cuenta el “peligro en la demora” ya que entiende el acceso al agua como un derecho esencial. 

Si bien el Gobierno de la Ciudad todavía no tiene respuesta para esta medida judicial, el miércoles retomaron obras que habían quedado paralizadas.


Además del plan de contingencia que la medida precautelar exige al Gobierno de la Ciudad, otra de las disposiciones implica el incremento de la entrega de agua a granel. Según el Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento (ENOHSA), se contemplan entre 150 y 300 litros diarios de agua potable por habitante, mientras que los camiones cisterna que proporcionó Aysa tienen una capacidad de entre 7 y 15 mil litros, que se distribuyen a demanda entre los vecinos. “Hay que pensar que, si el operativo en el mientras tanto va a ser un camión cisterna, hay que organizarlo de forma que no se acumule la gente del barrio ahí y se produzca otro hacinamiento más, que es lo que sucedió hasta ahora”, advrtió Martelli.

Agua contaminada

La resolución que dispuso el juez Otheguy ordena también al Gobierno de la Ciudad la creación de un Protocolo de actuación con “medidas preventivas que las familias deberían adoptar (hervir el agua, incorporarle lavandina, etc.) para reducir el riesgo sanitario”. El subsecretario de infraestructura encargado del Barrio Padre Mugica señaló que “todo el suministro de agua depende de Aysa, por lo que se trata de agua potable”. «No tenemos registros de agua contaminada, si hubiera algún problema de tanques sucios, todavía no nos notificaron”, aseguró.