El club porteño de River Plate, abrió sus puertas para dar abrigo y comida a las personas que están en sitación de calle.  Juan Carr brinda declaraciones como puede.  Rodeado de periodistas. Pero hay algo que a Carr lo sorprende más que el resto de las cosas que le dicen a la pasada. Una pareja de más de 60 años le comenta que cuando se subieron al taxi cargados con donaciones, y le contaron al chofer que venían a River, no les quiso cobrar.

«Mueren de frío 13 o 14 personas por año en promedio. El peor invierno fue el de la nieve, hace 12 años. Tuvimos 67 muertes. Desde ese año que vienen bajando. Pero ahora estamos preocupados: llevamos cinco en once días. Es mucho. Por eso estamos haciendo este ruido«.  

Juan Carr se refiere a lo que pasa en una de las entradas al estadio Monumental: a las familias que se acercan a traer donaciones y a las personas en situación de calle que llegan a buscar esas mismas bolsas, que los voluntarios -tanto de la fundación como de River- están acomodando contra una de las paredes, del otro lado de las vallas.

Muchos de los que están en situación de calle, antes que les entreguen las bolsas preguntan según la necesidad de cada uno.  Algunos preguntan por mantas o frazadas, otros por calzado, ya que el de ellos está muy deteriorado y tienen mucho frío.  Todos están, a pesar de la tristeza que los embarga, con un gesto de agradecimiento por los guantes de lana, gorros, bufandas camperones..Y en el lugar y sin esperar más comienzan a ponerse lo que acaban de recibir para abrigarse.

Además del abrigo y las donaciones, el club les permitió pasar la noche allí, para que se queden a dormir y no tengan que estar en la calle.  Se espera la noche más fría del año y gracias a la iniciativa de Red Solidaria y a que el club abrió sus puertas, muchas personas podrán pasar un poco mejor estos días que se esperan como los más fríos del año.Pedro es una de las tantas personas en situación de calle que se acercaron al club.   Se había enterado de la movida solidaria por la radio, mientras desayunaba en una asamblea popular de San Telmo. «A tres cuadras de donde encontraron muerto al muchacho», aclara. Se refiere a Sergio Zacarías (52), quien habría muerto por hipotermia, a dos cuadras de la Legislatura porteña. Es uno de los cinco casos que contabiliza Carr. 

Recuerda cómo empezó empeorar su situación laboral, fue a la vuelta de sus vacaciones de 2016. «Fui a trabajar como todos los días y me encontré con un desalojo de manteros. Me dedicaba a fabricar y vender bolsos de diseños, en Acoyte y Rivadavia. No pude trabajar más. Las máquinas estuvieron paradas… hasta que las vendí». Sin la venta ambulante, dice que le fue imposible conseguir trabajo. Hasta al día de hoy. Y al tiempo terminaría en la calle.Desde su primera noche sin techo, cada vez que consigue una changa paga una noche de hotel. O se une con otras personas en su misma situación y alquilan una pieza por mes. Esas changas pueden ser de albañil, o cargando escombros, o vendiendo lo que encuentra por la calle en la feria de Retiro. Todos los mediodías va a distintos comedores. «Me vivo cruzando con gente que perdió el trabajo y terminó en la calle por primera vez. Tengo 50 años: pido trabajo y me dicen que soy viejo. Prefieren dárselo a los extranjeros. La situación es muy angustiante, más bien desesperante, y cada vez es peor, cada vez somos más los que estamos en situación de calle.  Nosotros somos “invisibles”para muchos, dice, mientras a su alrededor, las historias como la suya se siguen acumulando. Son hombres y mujeres que llegan solas o en familia. Y ahí, Pedro, prefiere dejar la charla. Dice que mejor ir a abrir las bolsas: no quiere perderse de un buen abrigo y una buena frazada, de cara a la noche más fría del año