En 1823 en las cercanías de San José y Victoria hoy Hipólito Yrigoyen entre Tacuarí y Bernardo de Irigoyen, se estableció el primer depósito de leche pura y fresca ,propiedad de Norberto Quirno, quién la trasladaba todas las mañanas desde su chacra de San José de Flores , en cantidades suficientes para proveer a cafés y a las familias.

La mantequilla llegaba a la ciudad en vejigas de vaca, mantequilla que no podía hacerse en grandes cantidades .Diariamente se iba agregando al depósito de la vejiga con lo que resultaba casi siempre rancia.

La primera manteca fabricada y dividida en panes de una libra fue trabajo de la colonia de Escoceses de Santa Catalina, establecida en 1825 por los hermanos Robertson en Monte Grande.

Paisanos de nuestra tierra se ocupan del abastecimiento en los primeros tiempos, recorriendo de seis a siete leguas hasta la ciudad.

Cuando los hombres fueron reclamados por la revolución, las mujeres hicieron el trabajo. Se veían aquellas lecheras grotescas, con un sombrero del marido o de un hermano, un enorme poncho sobre su vestido, mal calzadas, pero con sobrada voluntad, no dejaban una mañana por cruda que fuera de atender su clientela, dejando a veces un charco de agua donde se detenía, si el día había amanecido con lluvia y había atravesado arroyos, pantanos que abundaban no solo en los suburbios sino hasta en las calles centrales.

Así como la leche era de consumo indispensable, no gozaba de la misma suerte la mantequilla .

En cambio ha pasado a nuestra historia la tradicional mazamorra, pregonada en las calles de la ciudad entre las dos y tres de la tarde.

Este postre se servía abundantemente en las casas y se adquiría a las mazamorreras que tenían el secreto para hacerla sabrosa y suculenta que la propia cocina hogareña .Las señoras solían salir a la puerta de sus casas provistas de una gran fuente , sobre las que volcaba la mazamorrera una , dos o más medidas .

La mazamorra con azúcar y api ,era tradición en las provincias como en Santiago del Estero , quizás haya sido el postre de origen rural que rápidamente se impuso en las ciudades.

Los vendedores ambulantes del mercado en la plaza del fuerte de Buenos Aires , voceaban todos los días muy temprano : Mazamorra espesa para la mesa y mazamorra cocida para la mesa servida.