Legisladoras de todas las bancadas políticas se reunieron este miércoles antes de la sesión de Marcos Peña para reclamar que la reforma electoral que incluya la paridad de género.

La Legislatura porteña cumple hoy con la Ley de Cupo sancionada en 1991 según la cual un tercio de las bancas debe estar ocupado por mujeres, es decir, que cada tres hombres debía haber una mujer. Así, veinte de los sesenta legisladores que trabajan en la Legislatura son mujeres. Hace 25 años, fue la primera ley del mundo de establecer en la paridad de género en los recintos legislativos. No obstante, hoy queda obsoleto teniendo en cuenta los avances en materia de género y siendo que hay más mujeres que hombres en la Ciudad.

En ese marco, legisladoras porteñas de todo el arco político reclamaron este miércoles por la paridad de género, según la cual el recinto debería estar ocupado 50% de mujeres y 50% por hombres. Además, incluir la paridad con alternancia de género en las listas de candidaturas a la diputación nacional. Esto es, que las mismas deban ser integradas por 50% de hombres y 50% de mujeres ubicadas de tal forma que una persona no quede al lado de otra con el mismo sexo en el orden de la lista, es decir, a una mujer le sigue a un varón, o a un varón una mujer. Más allá de las consideraciones sustantivas que puedan darse, en lo formal es importante recordar que la paridad ya existe en la conformación de las listas de candidaturas al Senado de la Nación, con lo cual el salto se daría en el ámbito de la Cámara baja, donde para las mujeres se establece un cupo del 30%, con cierto grado de expectabilidad. El cumplimiento de dicha cuota femenina es garantizado preelectoralmente, pero no postelectoralmente. Esto puede significar que si una mujer electa deja su banca, no sea reemplazada por otra mujer, porque además de ser menos, en general, las candidatas se oficializan en secuencias de una de cada 3 candidatos, ubicadas en el 3°, 6°; 9° puesto, en la mayoría de los casos. Esto da origen a reclamos permanentes para sentarse en ese curul por parte de las suplentes mujeres, que no siguen en inmediato orden de lista, y por ésta misma razón son rechazados.

En ese sentido, se esperaba que Peña se refiera al reclamo por la paridad de género, aunque evitó manifestarse a favor o en contra del aumento del cupo femenino. Luego de que la diputada cordobesa Olga Rista (UCR) le pidiera una opinión sobre el tema, el jefe de Gabinete consideró que “la mujer tiene que llegar a un plano de mayo igualdad”. Sin embargo, dijo que no iba a hablar sobre el instrumento legal para lograrlo: “vamos a ser respetuosos del debate parlamentario”, se excusó.
Los datos muestran el claro desequilibrio en la representación del género femenino en la Legislatura. Más si se toman los datos del censo del 2010, que determinó que en la C.A.B.A. habitan 1.555.919 mujeres y 1.335.163 varones. Y que en la estadística educacional, la franja con mayor nivel educativo da un 27,6 % de universitarios, y está constituida por un 28,7 % de mujeres y 26,2 % de varones. Por su parte, Alicia Pierini, ex defensora del Pueblo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y ex subsecretaria de Derechos Humanos, presentó un proyecto de ley en el 2011  titulado “Participación equivalente y Proporcional Por Género” (exp.122-F- 2011). Pierini se lamenta por su proyecto, cajoneado en el “archivo de los sueños olvidados”, como dice ella. Sostiene que su iniciativa no fue tenida en cuenta “los partidos políticos no quieren un 50 y 50 obligatorio” y considera a la Ley de cupo una “Ley de Tope”.

Por ello, en una carta abierta a todos los legisladores/ras, Pierini solicita que “refloten, copien o reescriban mejorada la idea de aquél proyecto que duerme en la Legislatura porteña, no importa el copyright sino que se haga justicia y se logre la proporcionalidad electoral que nos corresponde”.

24/06/2016