La iniciativa, que fue presentada por el ex senador Samuel Cabanchik, había recibido media sanción en el Senado en 2012. Por esta ley, el Gobierno nacional comprará el edificio según el precio que establezca el Tribunal de Tasaciones de la Nación. Luego se lo transferirá al Congreso, que generará una comisión bicameral para administrarlo.

En el subsuelo y la planta baja del Edificio del Molino restaurado funcionarán -a través de una concesión-, una confitería, un restaurante y un local de productos de panadería y pastelería. El resto del inmueble (cinco pisos), albergará diversas actividades: un museo, un centro cultural y un anexo para actividades legislativas

Tras dos décadas cerrada, la Confitería Del Molino podría volver a abrir sus puertas a fines del año próximo. Con la concreción, el viernes pasado, de la compra por parte del Estado Nacional en casi 182 millones de pesos, los próximos pasos relacionados al destino del emblemático edificio se encaminan hacia su remodelación y puesta en valor. Como primera medida, el inmueble se integrará al Congreso Nacional y pasará a formar parte de la denominada Manzana Legislativa. Los técnicos encargados de la puesta a punto del complejo prevén que la obra total esté lista para 2021. Las tareas de recuperación del centenario inmueble se enmarcan dentro del Plan Rector de Intervenciones Edilicias (PRIE) formado por un equipo interdisciplinario de arquitectos, técnicos y asesores que depende de ambas cámaras del Congreso Nacional. El plantel, que integran unos sesenta restauradores dirigidos por Nora Luzzi, jefa del departamento de Museos de Diputados, será el responsable de realizar los trabajos en el lugar. Se trata del mismo equipo que llevó adelante la restauración del Congreso Nacional (ver aparte). Además de la reapertura de la confitería, el proyecto incluye la instalación de un museo relacionado con la historia del lugar, y un centro cultural, que se llamará De las Aspas.

 El Molino, la majestuosa confitería porteña inaugurada en 1916 que supo ser reducto de políticos, intelectuales y bohemios hasta su cierre en 1997, ofrecerá mañana, sábado 4, visitas guiadas por el Día Nacional de los Monumentos en las que se develarán los trabajos de restauración en curso para su reapertura aún si fecha.

Recorrer la icónica confitería de la planta baja, el salón principal del primer piso o charlar con los restauradores que actualmente trabajan en el edificio que supo ser un emblema del art noveau argentino son algunas de las actividades abiertas al público entre las 14 y las 18.

Además, habrá una visita guiada a cargo del arquitecto especialista en edificios patrimoniales Guillermo Garcia y se expondrán algunos de los 15 mil objetos con valor patrimonial que encontró allí el equipo de arqueología urbana: asaderas, pirotines, bandejas, embalajes, cajas, diarios, cucharas y menús.

El Molino se encuentra frente al Congreso de la Nación, en la esquina de Callao y Rivadavia, pero su historia oficial comenzó en 1860 a unas cuadras de allí: en la intersección de Rodríguez Peña y Rivadavia bajo el nombre de “Confitería del centro”.

La versión más extendida dice que en 1966 fue rebautizada “Confitería del molino” por la cercanía con los primeros molinos harineros de la ciudad.

Y recién cuando el edificio donde estaba fue demolido, se trasladó a su sede actual donde reabrió sus puertas el 9 de Julio de 1916 – para celebrar el centenario de la patria- de la mano del arquitecto Francisco Gianotti.