La palabra «crossdresser» viene del inglés y traducida al castellano nos encontramos con que significa «travesti». En realidad originariamente se utiliza como una especie de cambio de roles, que en este caso se aplica con un «cambio de vestimenta».

Crossdresser en Argentina se nombra al hombre, que viviendo su vida como vaón en todos los sentidos, en algún momento le gusta vestirse de mujer, como una fantasía, hobby o simplemente para sentir la textura de la ropa femenina sobre el cuerpo.

Esta es una tendencia que nació hace ya varias décadas en nuestro país, pero fue en los últimos años que despertó su boom o su «naturalización» en algún sentido. Cada vez hay más hombres que se animan a vivir este gusto que tienen y no son considerados travestis en sus vidas cotidianas.

Si vamos a los que llamamos Travestis, es el hombre que naciendo biológicamente varón, decide vivir su vida plena como mujer: en sociedad, familia, trabajo, etc. En casi todos los casos se aplican prótesis mamárias pero no llegan a operarse los genitales.

En los útimos años, en nuestro país, existe una apertura cultural muy buena, en donde esta tendencia está tomada de forma más normal, aceptada por el mismo hombre crossdresser y por la sociedad.

Hasta hace apenas unos años, al hombre que le gustaba vestirse de mujer era censurado por él mismo, se pensaba un «bicho raro» y generalmente se negaba esta fantasía. Esta práctica, no tiene nada que ver con la sexualidad que practican, no son homosexuales, ni bisexuales. A la mayoria les gusta mucho las mujeres, buscan relacionarse con ellas en todos los sentidos. Porque la vestimenta no tiene nada que ver con la sexualidad, de hecho hay muchos hombres gays que están muy contentos con su vestimenta de varón.

Pero hay algo que no se puede negar: hay tantos gustos, fantasías y hobbys como personas hay en el mundo. Y en este caso, a muchos hombres les gusta sentir su femeneidad, aunque sea un ratito, de vez en cuando.

En la Argentina, más precissamente en Capital Federal, en el barrio de Monserrat, existe un espacio dedicado a esta práctica. Se llama Crossdressing Buenos Aires y está atendido por su dueña, Claudia Molina.

Claudia es mujer biológica y hace más de 15 años que posee su local: un coqueto departamento ubicado sobre la Av. Belgrano al 500, donde posee un paraíso de ropa de todos los estilos, pelucas de todos los modelos, calzado femenino con una numeración del 38 al 46 y todo lo que se necesita para que el hombre que tome el servicio, pueda lograr la transformación tan deseada.

«Esto nació hace muchos años, al principio por una necesidad económica y de hacer algo nuevo pero luego se transformó en un espacio único, donde el hombre que le gusta sentir la ropa femenina, tiene su espacio para poder disfrutarlo, con total reserva y confidencialidad y sin juzgamientos, abierto a que pueda dar rienda suelta a su fantasía», nos cuenta Claudia.

Aclaremos que Crossdressing Buenos Aires es un espacio de transformismo a través del vestuario femenino, no se hacen contactos ni encuentros sexuales. Ese no es el fin, en su mayoría de esta práctica, sino verse como verdaderas mujeres frente a un espejo.

Destaquemos que esta tendencia cobró cada vez más adeptos y se difundió, sacándolo un poco de la sombras, ya que hay muchas personas que crean sus perfiles en las redes sociales y así se pueden comunicar y contactar con otros con sus mismas afinidades.

Facebook, Instagran, YouTube son grandes canales de concentración de la vida crossdresser y existen diversos grupos que realizan reuniones, salidas y hasta charlas grupales en donde puedan sentirse parte de una comunidad.

Mirna LadyRouge, es una gran referente de este movimiento. Antes contamos como dato de color, que la persona crossdresser tiene su nombre como varón pero cuando se viste de mujer, por ese ratito adopta todo lo referente a lo femenino, hasta un nombre. Mirna (o Gaby como se llama de varón) nos cuenta «me dí cuenta que me gustaba la ropa femenina de muy chico. No tenía idea por qué, me encantaba sentir la textura de las medias de seda en la piel, ver mi boca pintada con rouge, sentir un vestido. No soy homosexual, soy hetero, pero siempre me gustó el mundo de las mujeres. Tomé la decisión de hacerlo completo cuando me separé de mi primer matrimonio. Tenía barba desde hacía 20 años, me afeité, y la llamé a Claudia de Crossdressing Buenos Aires. Verme por primera vez con un vestuario completo, bien maquillada, con unos tacos que me iban cómodos (calzo 43) fue hermoso. Desde ese día fue un viaje de ida. Ahora lo disfruto plenamente y mi actual pareja, que sabe de mi fantasía, me acompaña plenamente con esto. Sou ,uy feliz»

Mirna tiene un grupo en Facebook llamado «La Banda del Golden Cross». Durante el año pasado y esto, debido a la pandemia por Covid-19, sus encuentros son sólo virtuales, pero realizaban reuniones y salidas a cenar. Esperan pacientemente el levantamiento total de las restricciones para volver a disfrutarlas.

Como Mirna, muchas. Como Gaby, un montón más. Es animarse a vivir plenamtente, aceptarse como son, y respetar a quien no lo haga.

Crossdressing Buenos Aires, tiene su sitio web: www.crossdressingbsas.com.ar – Facebook: Crossdressing Buenos Aires – Instagram: @crossdressingbsas

El mundo es un lugar maravillo en donde todo es posible: fantasías de todo tipo y sin cuestionamientos. Si algo nos ayudó a ver esta pandemia es que hay que disfrutar de todo en la vida. Y el crossdresser, ya se animó a hacerlo.