El gobierno porteño prepara un importante plan de inversiones para la Policía de la Ciudad que incluye tanto la adquisición de herramientas clásicas para la prevención, como patrulleros y armas, como las más novedosas, como plataformas para el monitoreo de los recorridos de los agentes y nuevos lectores de patentes. Eso, además de los nuevos uniformes para toda la dotación.

Tras la fusión de 19.294 agentes de la ex Superintendencia de Seguridad Metropolitana de la Policía Federal Argentina (mil de ellos, bomberos) con 7013 efectivos de la ex Policía Metropolitana, el patrullaje en las calles porteñas se incrementará este año con la compra de 820 vehículos. Así, para fines de 2017 se contará con 2714 móviles.

Ese incremento de patrulleros es uno de los puntos centrales del plan para reforzar la seguridad en las calles porteñas. Además de la cantidad, el gobierno porteño espera mejorar la calidad de los patrullajes. Para verificar que cada policía cumpla con su función asignada se implementará un sistema de monitoreo de las posiciones policiales. Cada agente contará con un teléfono «de servicio» con posibilidad de ser ubicado mediante el GPS. Tendrán una cuota de llamadas personales permitidas -para que no pierdan contacto con sus familias-, pero les estará vedado el uso de redes sociales. Esa prohibición se extenderá al uso de teléfonos propios durante las horas de servicio. Los primeros 5000 teléfonos serán entregados antes de marzo y se completará la dotación a mediados de año.

Un proyecto más ambicioso y de largo plazo apunta a unificar en una base de monitoreo más de 11.000 cámaras públicas y privadas. Mientras se buscan las variantes para asimilar el contenido de cámaras de seguridad privada, los analistas policiales estiman que las denuncias se volverán una herramienta importante para focalizar el trabajo del refuerzo de patrulleros.

Por eso se implementó el nuevo sistema de atención a los damnificados por el delito, que podrán informar de sus casos en cualquier dependencia policial y ya no sólo en la comisaría con jurisdicción en el lugar del hecho. Quienes idearon esa reforma entienden que se evitará el desaliento de las denuncias y que, incluso cuando en principio las cifras conocidas sobre delitos serán mayores -lo que daría una idea de incremento delictivo no necesariamente real-, se podrá dar mejores datos al área de inteligencia criminal y al de investigaciones.

En las comisarías se busca que la recepción de denuncias y otras tareas administrativas sean desarrolladas por civiles, dejando a los policías para el patrullaje. También estará a cargo de civiles los puestos en Asuntos Internos para investigar denuncias contra los agentes de la fuerza. Hasta ahora, casi 300 puestos administrativos que eran cubiertos por uniformados fueron reemplazados con la incorporación de personal sin estado policial. Las autoridades esperan llegar a cubrir este año casi 2000 puestos.

Entre los proyectos de refuerzo de personal, finalmente, se estima que ingresarán 1500 agentes a la Policía de la Ciudad cada año.