Desde el 22 de julio se permite el ingreso a los templos. Se trata de una medida que va en línea con el Plan integral y gradual de puesta en marcha de la Ciudad, centrado en el bienestar de todas las personas que viven, estudian y trabajan en ella. La misma, contempla el acceso para la oración individual de fieles según protocolo y permite nuevamente la grabación de las celebraciones por streaming.

En el protocolo para el funcionamiento de lugares de culto para prevención y manejo de COVID-19 se precisa que se habilita un máximo de diez fieles para la oración individual, no pudiéndose dar en simultáneo con la grabación o transmisión de las celebraciones. Además, las personas que asistan deberán hacerlo utilizando tapaboca y tomando las medidas sanitarias correspondientes.

En la puerta de entrada de los templos deberá permanecer una persona que supervisará el número de ingresantes. Y, entre otros detalles, no podrán ingresar ni quienes realicen tareas, ni voluntarios o fieles que pertenezcan a los grupos de riesgo.

Entre las iniciativas conjuntas del Gobierno porteño y los referentes de los distintos credos, se destaca la disposición de vacunatorios en diferentes iglesias, los centros de donación voluntaria de sangre y plasma, voluntariados, comedores, trabajo de contención y una red de asistencia espiritual.