Seguramente esa sea la pregunta que más se realizan las mujeres en toda su vida. La esperanza, la idealización, la necesidad, sea cual fuere la emoción, todas en algún momento soñamos con encontrar el tan ansiado «Príncipe azul» que sin dudas los cuentos de hadas se encargaron de hacernos ver como el hombre ideal.

Cuenta la leyenda: “Aurora era romántica y soñadora. A sus treinta años aún esperaba a su príncipe azul. Su psicóloga le había dicho que podía encontrarlo al final del arcoíris en el haz de luz azul. Así que luego de una gran tormenta, Aurora fue hasta la colina más alta de su pueblo que era donde finalizaba el arcoíris. Se paro frente a este y esperó que su amor saliera de la franja azul. Esperó parada, luego sentada y hasta se durmió pero su príncipe azul jamás llegó. Cuando estaba por irse sintió voces de hombres que la llamaban por su nombre. Eran príncipes que salían del resto de los colores. Con todos tuvo una cita de cinco minutos donde compartían sus intereses y sus personalidades. Aurora se enamoro del príncipe de la franja naranja y él de ella. Ella no halló a su príncipe azul pero sí a su media naranja.”

Pir suerte los tiempos cambian, la modernidad nos llegó y nos dimos cuenta de que existen más alternativas que sólo principes azules. Podemos tener nuestra media naranja, que sin dudas es más jugosa y más rica de comer.

Nos bajamos de la idealización y también somos felices como pincesas soberanas de nuestro porpio castillo. Y podemos tambien tener un jardín lleno de limoneros y si la vida nos da limones, hacemos limonada.

Queda para otra nota la mirada psicológica que sin dudas será muy interesante. Para otra entrada tambien el testimonio de las mujeres que sin embargo, siguen buscando su principe azul con la esperanza de que viva cerca. En ésta, nos queríamos referir que siempre hay más caminos que el que sólo nos muestran los cuentos de hadas.