La pelea interna en el armado kirchnerista en la provincia de Buenos Aires derivó ayer en un reclamo concreto de la mayoría de los intendentes: quieren, casi exigen, que Cristina Kirchner sea candidata. En conversaciones frenéticas durante todo el día, los jefes comunales dejaron en claro que conciben esa postulación como el único factor capaz de ordenar el espacio, que anteayer entró en crisis. Más que un operativo clamor, es un operativo presión.

Para transmitirle el pedido cara a cara, un grupo de intendentes reiteró la solicitud para ver a la ex presidenta. Ese mismo reclamo hicieron los jefes comunales anteayer, en el momento más caliente de la discusión, durante la previa de la cumbre frustrada a la que habían convocado La Cámpora y el presidente del PJ bonaerense, Fernando Espinoza, en San Telmo.

Era el cuarto encuentro del espacio y estaba pensado como la oportunidad para integrar a todas las fuerzas que reconocen la conducción de Cristina. Pero resultó un fracaso. Una docena de intendentes decidió no pisar el lugar en protesta por la presencia de Luis D’Elía, Amado Boudou y Gabriel Mariotto. Los más enojados fueron Martín Insaurralde (Lomas de Zamora), Ariel Sujarchuk (Escobar), Gustavo Menéndez (Merlo) y Fernando Grey (Esteban Echeverría). «Es un tropiezo, pero no una caída», intentó calmar los ánimos el intendente de Escobar, Ariel Sujarchuk.

La bronca de ese sector apunta a La Cámpora, pero también a Espinoza, articulador del espacio en construcción. Las críticas a las características del armado conviven con las tensiones naturales por la disputa de lugares en las listas. Hay acusaciones cruzadas.

Cristina por ahora no respondió ni dio señales de cuál será su decisión. Anoche, como continuación de la agenda internacional que la llevó la semana pasada a Europa, recibió en su departamento de Recoleta durante una hora al ex presidente de Ecuador Rafael Correa.

La preocupación por la posibilidad de que ella no se presente se profundizó en los últimos días, ante el escándalo personal que atraviesa Daniel Scioli, el plan B hasta la semana pasada. Los intendentes entraron ayer en estado deliberativo. La mayoría coincide en que el nombre que menciona el cristinismo como alternativa, la intendenta Verónica Magario, no garantiza el porcentaje que se le atribuye a Cristina. Ni en las elecciones generales ni en una eventual PASO, frente a Florencio Randazzo.

«Todos los grupos de intendentes tenemos diferentes miradas y la única que nos ordena es Cristina», declaró ayer el intendente de Ensenada, Mario Secco, uno de los más cercanos a la ex presidenta. «Entre nosotros dejamos de lado las diferencias, pero las tenemos desde siempre. Pasa que ahora está el liberalismo del otro lado. Cristina nos ordena. Cuando nos deja solos pasa esto», describió, con crudeza.

18/05/2017