En una de las canchas de césped sintético nenas de 8 a 11 años juegan a ser Leonas con sus palos de hockey. En otra, chicas más grandes practican solas; en la recepción una mamá anota a su nena para iniciarla en la disciplina y un chico vestido de azul y celeste asoma tímido. Los jueves el hockey domina el polideportivo de la calle Bolívar. Hace poco más de 10 años nadie del Club Atlético San Telmo lo hubiera imaginado.

Tal vez sea más de lo que soñó Francisco Pantarotto cuando el 5 de marzo de 1904, a unas cuadras de ahí, en Paseo Colón 1416, fundó en su casa el San Telmo Football Club. Con los años creció: su primer estadio estuvo en Azopardo y Garay, y en 1926 se mudó a la Isla Maciel, en Avellaneda. Habría que esperar hasta 1965 para que llegara a la sede definitiva, la mansión de Perú 1360/62, una joya arquitectónica que es parte del casco histórico de la ciudad y declarada patrimonio cultural de Buenos Aires. Los directivos dicen más de una vez alguna inmobiliaria la quiso comprar.

“Tenemos la suerte de ser de los pocos equipos de la C que en su propia sede tiene la concentración. Arriba tenemos el merendero y las habitaciones”, sorprende Osvaldo “Pety” Delgado, vocal del club, que además se encarga de la utilería. Por el peso de su historia, lo más importante es el fútbol: afiliado a AFA desde 1943, el máximo hito de su historia es haber jugado en Primera en 1976, año que se dio el gusto de ganarle a Boca. Tuvo muchos jugadores de buen pie, como Corbatta, Yudica, Jonathan Santana y Mariano Izco.

22/072016